Algo suena en mi nube sonando

Tras más de un año de espera, por fin La Casa Azul realizó este sábado día 1 de mayo, su primer concierto post pandemia en el Festival Strenes de Girona.


Si os tengo que ser sincera, hasta que no llegué al Auditori y los vi preparando la prueba de sonido, mi cerebro no procesó que había llegado el momento de volver, si volver, volver a sentir esas mariposillas en el estómago, volver a documentar que pasa dentro y fuera del concierto, volver a perfeccionar mi técnica de cantar, bailar y hacer fotos al mismo tiempo sin que estas me queden movidas, volver a conocer gente, volver a ver a esos chicos que me dieron la oportunidad de hacer lo que me gusta y hacerme sentir como una más… simplemente volver.


Una vez situada en el Auditori, ver por donde me podía mover, cuáles eran las medidas de seguridad….

Entré y ahí estaban, era como si no hubiera pasado el tiempo, lo único diferente era no poder ver nuestras sonrisas tapadas por el cubrebocas, da igual, aprendimos a sonreír con los ojos.

Hicieron las pruebas de sonido y casi empalmamos con el primer pase del concierto, el tiempo pasa muy deprisa y hay muchas cosas que hacer y tener en cuenta antes de un espectáculo de estas características, cosas que nadie ve, pero que son vitales, gente que no se ve, pero que es esencial.


Me preguntaba cómo se sentirían Guille y la banda al verse delante de tanta gente sentada, sin poder bailar y sin poder ver apenas sus rostros… Solo tenía que esperar.

Foto: Claudia Win


Empezó el concierto y podía palpar en el aire la emoción de todo el equipo y los nervios de volver.

“El Momento” empezó a sonar y no podía dejar de mirar al público.

Tenía esa curiosidad de ver su reacción, y creo que emoción fue poco lo que sintieron, es impresionante ver a esa gente bonita que acude siempre a la llamada de La Casa Azul.


Entre una canción y otra, el mismo Guille desveló que era un poco reacio a realizar un concierto así, que para él y creo que para muchos de nosotros, no es natural, la energía no fluye igual, pero reconoció que se equivocaba. Yo lo entiendo, sé porque lo dice, en los conciertos de La Casa Azul he visto a gente abrazarse y llorar sin parar, he visto a gente con las emociones a flor de piel, gente saltando, bailando y cantando a “grito pelao”, y ahora ver toda esa emoción así en contención…. pues es raro, pero no por eso hay que parar, siempre es mejor volver, volver con todas las medidas de seguridad, pero volver.


Sonaron “El final del amor eterno”, “Los chicos hoy saltarán a la pista”, “Ataraxia”, “Yo también”, “El momento más feliz”, “La fiesta universal”, “Saturno”, entre otras, hasta que sonó “Entra En Mi Vida” el último sencillo que contiene nuevos matices de sonido que siguen confirmando que Guille Milkyway es un compositor único, capaz de incorporar los nuevos sonidos que ocupan la actualidad musical, sin perder su personalidad. Cerró el concierto con “Nunca nadie pudo volar” que hizo que todo el público y los ahí presentes volviéramos a volar junto a él y a su viaje visual y musical.

Foto: Claudia Win


Los aplausos no se hicieron esperar, la gente estaba contenta, emocionada, agradecida, en definitiva: feliz. Así fueron los dos pases del concierto de La Casa Azul, un Guille visiblemente emocionado de volver a conectar con su querido público.

Texto: Claudia Win

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