Si ya de por sí, ver a Quique Gonzalez es una apuesta segura, verle en el Palau de la música (Barcelona), dentro del Festival Mil·leni con la presentación de su último trabajo Las palabras Vividas, es un regalo para los sentidos.

Si ya de por sí, ver a Quique Gonzalez es una apuesta segura, verle en el Palau de la música (Barcelona), dentro del Festival Mil·leni con la presentación de su último trabajo Las palabras Vividas, es un regalo para los sentidos.

El lugar te transporta, pero su voz y su banda te elevan allá donde uno quiera transportarse a dejarse volar, y es que los versos que llenan sus temas, no dejaron indiferentes a nadie…“corazones sencillos o barrocos, aquí cabe cualquiera, la nave de los locos”, primer tema de la noche.

Las Palabras Vividas es un disco y directo distinto, es un disco con el que el músico madrileño llevaba planeando y esperando conseguir darle la forma deseada para que todos pudiéramos digerirlo con el gusto y sentimiento que conllevan cada una de las canciones compuestas completamente por los poemas del poeta granadino Luis García Montero.

Distintos sonidos, una puesta en escena mucho más sinfónica e instrumental, un acercarse rozándote la piel, junto con temas ya conocidos de su trayectoria musical.

Nada más aparecer toda la banda en el escenario, el Palau se convirtió en un aplauso al unísono, y es que se palpaban las ganas y la admiración del público por vivir su directo.

Detalles que enamoran, como los juegos de luces, creando formas y dando un aire mucho más distinguido e íntimo, mezclándose con el baile de las canciones, y es que el violín, chelo, mandolina, guitarras acústicas y españolas, contrabajo, batería, piano, órgano. .. no dejan pasar por alto envolverse en una magia musical acústica tremenda.

La voz de Quique ya es melodía pura. Es de esas voces que escucho y me calman, o mejor dicho me sanan.

Puede gustarte o no su estilo ( que evidentemente nos encanta) pero lo que no se puede negar, es que es una de las voces con más personalidad y carácter dentro de nuestro territorio, ¡y fuera también, que narices!

Un Palau lleno, con un sonido que sólo él nos aporta.

Las caras de la banda transmitían gratitud y felicidad hacia los asistentes, los cuales también impregnaban una sonrisa que se les dibujaba en la cara.

Un directo así sólo te hace dar cuenta del poder tan grande y bonito que es la música, en vivo y en directo.

Calidad en estado puro, temas como “Canción del pistolero muerto” , “Las nuevas palabras” o “Seis cuerdas” (tema que habla de esa compañera fiel, insustituible y amada: la guitarra)

En casi dos horas y media no surgió ni un instante de silencio, porque fue un vaivén de emociones sin descanso.

Nos tocó la fibra en muchas ocasiones, con “Canción con Orquesta” ( un baile solitario que acaba teniendo compañía), o “Mi todavía” ( amores con confianza, ganada de años) pero con temas elegidos de otros trabajos como con “Su día libre”, “Orquídeas” o la más que querida “Salitre” que arranco el bravo de un Palau admirado, seguido de el tema que dio luz al proyecto.

Quique nos golpeo y sacudió el corazón, como es habitual, pero en esta ocasión con más emoción por el entorno, con el tema, porque es así , EL TEMA en mayúsculas de “aunque tú no lo sepas” dedicada siempre al gran Erique Urquijo.

La canción inspirada en el poema de García Montero, compuesta hace ya más de 20 años, sigue y creo que nunca dejará de hacerlo, transportarnos la piel y el alma.

Gracias Quique y a toda la banda por hacernos elevar una vez más con vuestra música y por regalarnos el placer de evadirnos y dejarnos flotar con vuestro arte.

Y gracias al Festival Mil·leni por acercarnos la música que toca el alma.

¡¡¡VIVAN LOS DIRECTOS Y VIVA LA MÚSICA!!!

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